Opinión

El show de las cámaras: Cuando la fiscalización parlamentaria se reduce al espectáculo mediático

Visitar hospitales para descubrir el agua tibia no es labor legislativa. Mientras el país padece el colapso del sistema de salud, la fiscalización sensacionalista solo distrae del verdadero trabajo en el Congreso: legislar reformas estructurales y asignar presupuesto con criterio técnico.

08/09/2026 3 min de lectura
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Visitar hospitales para descubrir el agua tibia no es labor legislativa. Mientras el país padece el colapso del sistema de salud, la fiscalización sensacionalista solo distrae del verdadero trabajo en el Congreso: legislar reformas estructurales y asignar presupuesto con criterio técnico.

Hay una notable diferencia entre gestionar y posar. Es perfectamente comprensible que un ministro de Salud recién asumido recorra los pasillos de un hospital público; al fin y al cabo, el Ejecutivo administra la crisis y necesita el diagnóstico in situ para tomar decisiones inmediatas. Lo que resulta incomprensible y francamente indignante es ver a un parlamentario replicar exactamente el mismo guion, confundiendo el rol legislativo con una gira publicitaria.

Al parecer, el senador por Pasco, Percy Osorio Palpan, ha decidido que su labor de representación se ejerce mejor haciendo show en la capital. Su reciente «visita inopinada» al hospital Dos de Mayo dejó como saldo el descubrimiento de lo evidente: falta de equipos, desabastecimiento de medicinas, infraestructura ruinosa y hacinamiento. ¿La gran respuesta del parlamentario ante esta realidad desgarradora? Anunciar «sendos oficios» para citar a los funcionarios responsables y exigir explicaciones.

¿Se soluciona la crisis de la salud pública con burocracia y expedientes? Absolutamente no. El show es innecesario e intrascendente porque el diagnóstico del sector ya está sobre la mesa. No hace falta paralizar el trabajo del personal médico a quien bastante falta le hace el tiempo para constatar lo que múltiples organismos internacionales y nacionales vienen advirtiendo con cifras demoledoras.

La data está disponible; la voluntad legislativa, no

Si el trabajo parlamentario se abordara con rigor y no con efectismo, el senador sabría que la Hoja de Ruta ya fue trazada por expertos:

  • Los diagnósticos internacionales: El informe de la OCDE (2025) recomienda prioridades urgentes como la integración funcional del Minsa, EsSalud y las Sanidades para erradicar la fragmentación; la reorientación del gasto hacia la atención primaria territorial; la aplicación de presupuestos por resultados; y la implementación del historial médico digital unificado.
  • Las alertas de los derechos fundamentales: La Defensoría del Pueblo (2025) exige destrabar la compra de medicamentos de alto costo para Enfermedades Raras y Huérfanas, garantizar la equidad territorial para que la atención especializada no sea un privilegio limeño y blindar el presupuesto para cáncer, VIH y salud mental.
  • El clamor ciudadano: El Monitor Global de Salud de Ipsos reflejó que apenas un 24% de los peruanos está satisfecho con el sistema actual.

El verdadero rol desde la curul

El país no necesita senadores que actúen como inspectores improvisados. Lo que el Perú exige son parlamentarios que ejerzan sus competencias reales:

  1. Gasto público real y protegido: Aprobar un incremento progresivo del presupuesto en salud hasta alcanzar el estándar latinoamericano (8% del PBI), condicionado a metas de ejecución que sancionen la incapacidad regional. Crear además esquemas multianuales para evitar que la infraestructura hospitalaria quede varada por burocracia fiscal.
  2. Reformas de fondo: Legislar el intercambio prestacional efectivo entre el Minsa y EsSalud, reformar la carrera médica para incentivar que los especialistas trabajen en provincias y destinar por ley un porcentaje prioritario del presupuesto al primer nivel de atención para atender las 24 horas.
  3. Fiscalización de alto nivel: Auditar a fondo los procesos de compra corporativa en Cenares y Digemid para frenar los quiebres de stock y sancionar la incapacidad en la gestión de los gobiernos regionales.

El tiempo se agota y las vidas de miles de pacientes están en juego. Menos sensacionalismo, menos oficios de trámite y más reformas estructurales desde el hemiciclo. Esa es la única fiscalización que transforma realidades.

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