Demócratas arrebatan el control del Congreso a Trump.
La oposición ganó el Senado y la Cámara de Representantes en las elecciones del martes 3 de noviembre. Los triunfos en Texas, Kansas y otros estados conservadores reflejan el descontento con el costo de vida y la guerra con Irán.
La oposición ganó el Senado y la Cámara de Representantes en las elecciones del martes 3 de noviembre. Los triunfos en Texas, Kansas y otros estados conservadores reflejan el descontento con el costo de vida y la guerra con Irán.
El Partido Demócrata recuperó el control de ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos tras las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre de 2026, en una contundente derrota para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano.
Las proyecciones de Associated Press, Reuters y las principales cadenas estadounidenses confirman que los demócratas consiguieron la mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes, después de obtener victorias en estados que tradicionalmente respaldaban a los republicanos.
El resultado modifica el equilibrio político en Washington y limita la capacidad de Trump para impulsar su agenda legislativa durante los dos años que restan de su segundo mandato presidencial.
Texas y Kansas protagonizan victorias históricas
En el Senado, los demócratas consiguieron arrebatar al menos siete escaños a los republicanos, con triunfos en Texas, Kansas, Iowa, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
Uno de los resultados más significativos ocurrió en Texas, donde el demócrata James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton. Es la primera victoria demócrata en una elección al Senado por ese estado en 38 años.
En Kansas, Adam Hamilton venció al senador republicano Roger Marshall, convirtiéndose en el primer demócrata elegido para representar al estado en el Senado desde la década de 1930.
Otra victoria importante se produjo en Carolina del Sur, donde Annie Andrews derrotó a la republicana Darline Graham. El estado no elegía a un senador demócrata desde hacía casi tres décadas.
Los demócratas también consiguieron triunfos en Carolina del Norte, con Roy Cooper; Ohio, con Sherrod Brown; e Iowa, con Josh Turek. En Georgia y Michigan conservaron escaños considerados competitivos.
Los demócratas también recuperan la Cámara de Representantes
La victoria se extendió a la Cámara de Representantes, donde la oposición arrebató más de veinte distritos a los republicanos, incluidos territorios que habían respaldado a Trump en las elecciones presidenciales de 2024.
El Congreso estadounidense está integrado por 435 representantes y 100 senadores. Para controlar cada cámara se requieren, respectivamente, 218 y 51 escaños, considerando las reglas de votación y eventuales vacantes.
Aunque el escrutinio de algunas circunscripciones continuaba este miércoles 4 de noviembre, las proyecciones ya permitían confirmar el cambio de mayoría en ambas cámaras.
Con el nuevo escenario, el demócrata Hakeem Jeffries se perfila como próximo presidente de la Cámara de Representantes, cargo para el que deberá ser elegido cuando se instale el nuevo Congreso el 3 de enero de 2027.
El costo de vida y la guerra con Irán golpean a Trump
La derrota republicana estuvo marcada por el descontento ciudadano con el aumento del costo de vida, la política económica y la guerra con Irán, según los análisis electorales difundidos por Reuters y Associated Press.
Las encuestas a votantes también identificaron preocupación por la corrupción y una demanda de mayores controles del Congreso sobre las decisiones presidenciales.
El resultado constituye un revés político para Trump, cuyo partido pierde el respaldo legislativo que había facilitado la aprobación de sus principales iniciativas.
Sin embargo, el triunfo demócrata tampoco representa un respaldo incondicional a la oposición. Los sondeos muestran que una parte importante del electorado mantiene cuestionamientos hacia ambos partidos.
Trump reconoce el triunfo demócrata, pero rechaza asumir la responsabilidad
Tras conocerse los resultados, Donald Trump reconoció el desempeño electoral de sus adversarios durante una entrevista telefónica con Fox News.
«Los demócratas hicieron un buen trabajo. Lucharon duro», declaró el mandatario.
No obstante, rechazó interpretar los resultados como una censura a su gestión y atribuyó parte de las derrotas a los candidatos republicanos.
La posición contrasta con los resultados en estados donde Trump había obtenido amplias victorias apenas dos años antes y donde los electores optaron esta vez por candidatos demócratas.
¿Qué cambia para Estados Unidos?
El nuevo Congreso podrá bloquear iniciativas legislativas del Ejecutivo, fiscalizar la administración presidencial, impulsar investigaciones y ejercer mayor control sobre nombramientos que requieren aprobación del Senado.
Trump conservará sus facultades constitucionales como presidente, incluido el poder de veto, pero tendrá que negociar con una mayoría opositora para aprobar leyes y determinadas decisiones presupuestales.
El resultado anticipa una etapa de mayor confrontación institucional en Washington, especialmente en asuntos económicos, migratorios y de política exterior.
Las elecciones intermedias de 2026 dejan así un mensaje político significativo: dos años después de devolver a Trump a la Casa Blanca, los votantes estadounidenses han decidido colocar el control del Congreso en manos de la oposición.