Cada año hablamos menos y los jóvenes encabezan caída
Un estudio detectó una reducción sostenida de las palabras habladas al día. El descenso fue mayor entre los menores de 25 años y abre nuevas preguntas.
Las personas están hablando menos. Un estudio publicado en 2026 en la revista científica Perspectives on Psychological Science encontró una reducción sostenida en la cantidad de palabras pronunciadas diariamente a lo largo de los años.
La investigación de Valeria A. Pfeifer, de la Universidad de Missouri–Kansas City, y Matthias R. Mehl, de la Universidad de Arizona, retomó datos obtenidos mediante grabaciones de la vida cotidiana de más de 2.000 participantes. El análisis encontró que la cantidad estimada de palabras habladas disminuyó, en promedio, unas 338 palabras diarias por cada año transcurrido.
La caída fue todavía mayor entre los jóvenes. Al separar a los participantes por edades, los menores de 25 años registraron una reducción estimada de 451 palabras diarias por año, mientras que entre los mayores de 25 años fue de 314 palabras.
El hallazgo no significa que las personas estén perdiendo vocabulario o que cada año desaparezcan determinadas palabras de su lenguaje. Lo que se midió fue la cantidad de palabras pronunciadas durante el día, es decir, cuánto hablamos, no cuántas palabras conocemos.
¿El celular tiene algo que ver? Los investigadores no midieron directamente esa relación, por lo que no puede afirmarse que los teléfonos, internet o las redes sociales sean la causa de la disminución. Mehl considera posible que parte de la comunicación hablada haya sido reemplazada por mensajes de texto, correos electrónicos y otras formas de comunicación escrita.
Los autores también ponen atención en algo menos evidente que una larga conversación: esos pequeños intercambios cotidianos con vecinos, compañeros, vendedores o personas con las que nos cruzamos durante el día. La reducción de estas conversaciones breves podría explicar parte de las palabras que han desaparecido de nuestra comunicación oral cotidiana.
Los resultados, sin embargo, no pueden trasladarse directamente al Perú ni a Pasco. Los datos analizados corresponden principalmente a participantes de Estados Unidos, Europa y Australia, y los propios investigadores advierten que la tendencia observada se relaciona con sociedades occidentales e individualistas.
Por eso, más que concluir que en el Perú ocurre exactamente lo mismo, el estudio abre una pregunta cercana: cuánto de lo que antes conversábamos cara a cara o por teléfono ha pasado hoy a una pantalla.