En Pasco los votos no se endosan: la historia de las segundas vueltas muestra que el electorado vuelve a elegir
Las segundas vueltas de 2010, 2014, 2018 y 2022 muestran que en Pasco los votos de los candidatos eliminados no se trasladan automáticamente. Dos veces ganó quien llegó primero y dos veces quien había quedado segundo.
Las alianzas políticas comenzarán a ganar protagonismo camino a una eventual segunda vuelta regional en Pasco. Sin embargo, los antecedentes electorales de la región dejan una advertencia para quienes pretendan hacer sumas sobre el papel: el respaldo de un excandidato no significa necesariamente que sus votos acompañarán esa decisión.
Con el conteo de las Elecciones Regionales y Municipales 2026 prácticamente concluido, el Frente de la Esperanza 2021 y Podemos Perú se perfilan para disputar una segunda elección. Al 98.479 % de actas contabilizadas, el Frente de la Esperanza registraba 28.509 % y Podemos Perú 24.403 %, mientras Somos Perú aparecía tercero con 18.494 %. Ninguna organización llegaba al 30 % necesario para ganar en primera vuelta. (Pasco4380)
Es precisamente ese porcentaje que queda fuera de carrera el que abrirá una nueva disputa política.
Pero ¿los candidatos eliminados pueden “endosar” sus votos?
La historia electoral de Pasco indica que no resulta tan sencillo.
2010: el segundo terminó ganando ampliamente
En las elecciones regionales de 2010, Somos Perú terminó la primera vuelta en primer lugar con 32,249 votos, equivalentes al 29.31 % de los votos válidos.
Muy cerca apareció la Alianza Regional Todos por Pasco, con 31,740 votos y 28.85 %.
La diferencia era de apenas 509 votos.
Sin embargo, en la segunda vuelta la elección cambió considerablemente. Todos por Pasco llegó a 64,041 votos y 59.15 %, mientras Somos Perú obtuvo 44,223 votos y 40.85 %.
Es decir, el candidato que empezó segundo terminó incorporando más de 32 mil votos adicionales entre ambas elecciones, mientras su adversario aumentó alrededor de 12 mil.
La mayoría de los electores que en primera vuelta había escogido otras alternativas tuvo que tomar una nueva decisión.
Y no siguió necesariamente al candidato que había comenzado adelante.
2014: prácticamente un empate
Cuatro años después ocurrió algo diferente.
Fuerza Popular llegó primero con 28,090 votos y 23.68 %, mientras Pasco Verde obtuvo 26,417 votos y 22.27 %.
En segunda vuelta ambos crecieron casi en la misma proporción.
Fuerza Popular alcanzó 56,364 votos, equivalentes al 50.46 %, mientras Pasco Verde consiguió 55,336 y 49.54 %.
La diferencia final fue de apenas 1,028 votos.
Aquí tampoco se observa una transferencia masiva de los votos eliminados hacia una sola candidatura. El nuevo electorado disponible prácticamente se repartió entre ambos finalistas.
2018: Pedro Ubaldo amplió su ventaja
En 2018, Pedro Ubaldo Polinar llegó a la segunda vuelta después de obtener 28,283 votos y 23.49 %.
Rudy Callupe obtuvo 21,540 votos y 17.89 %.
En la segunda elección, Ubaldo alcanzó 65,417 votos y 60.02 %, mientras Callupe llegó a 43,571 y 39.98 %.
Los dos incrementaron considerablemente su votación, pero Ubaldo captó una proporción mucho mayor del nuevo universo electoral disponible.
2022: nuevamente ganó quien había quedado segundo
El antecedente más cercano resulta todavía más ilustrativo.
Zumel Trujillo ganó la primera vuelta de 2022 con 29,709 votos y 24.53 %.
Luis Chombo quedó segundo con 25,782 votos y 21.28 %.
Entre ambos había una diferencia de 3,927 votos.
Pero en la segunda vuelta el orden se invirtió.
Chombo llegó a 59,231 votos y 54.44 %, mientras Trujillo obtuvo 49,572 y 45.56 %.
Chombo pasó de estar casi cuatro mil votos abajo a terminar con una ventaja de 9,659 votos.
Otra vez, el resultado demuestra que los electores que quedan sin candidato después de una primera vuelta no constituyen un bloque cautivo.
Dos veces ganó el primero y dos veces ganó el segundo
Los últimos cuatro procesos de segunda vuelta regional en Pasco dejan una fotografía particularmente interesante.
En 2010 y 2022, terminó ganando el candidato que había ocupado el segundo lugar.
En 2014 y 2018, se impuso quien había ganado la primera elección.
No existe, por tanto, una regla histórica según la cual comenzar adelante garantice ganar el balotaje.
Tampoco existe evidencia electoral que permita sumar automáticamente los votos obtenidos por los candidatos que quedan fuera de carrera.
Una alianza política no equivale a una transferencia de votos
Durante las próximas semanas probablemente aparecerán fotografías, pronunciamientos y respaldos de candidatos y organizaciones que participaron en la primera vuelta.
Políticamente pueden resultar importantes.
Electoralmente, sin embargo, habrá que observarlos con mayor cuidado.
Un excandidato puede anunciar que respalda a uno de los finalistas, pero cada uno de sus electores conserva la libertad de votar por el otro candidato, votar en blanco, anular su voto o incluso no acudir a sufragar.
Por eso existen, en realidad, distintos niveles de respaldo.
Puede producirse una alianza entre dirigentes. Puede existir un acuerdo entre organizaciones. También puede activarse una estructura territorial para respaldar a un candidato.
Pero recién las urnas demostrarán si existió realmente una transferencia de votos.
El verdadero botín electoral está fuera de los dos primeros
Hay otro dato que vuelve especialmente relevante la próxima etapa.
Con los resultados provisionales de 2026, Frente de la Esperanza y Podemos Perú reúnen juntos poco más de la mitad de los votos válidos registrados hasta ahora. Una parte considerable del electorado eligió otras alternativas en primera vuelta.
Esos ciudadanos no pertenecen a sus candidatos.
Tendrán que volver a decidir.
La experiencia de Pasco demuestra que precisamente allí puede definirse una segunda vuelta.
Más que preguntarse qué candidato “entregará” sus votos, quizás la pregunta correcta para las próximas semanas sea otra:
¿qué harán los electores cuyos candidatos ya no estarán en la cédula?
La historia regional muestra que ellos pueden cambiar completamente una elección.