Historia

La arroba tiene miles de años y su historia comenzó mucho antes de internet

La usamos en correos y redes sociales, pero la @ es muchísimo más antigua que internet. Su historia atraviesa las ánforas del comercio mediterráneo, los libros contables, las máquinas de escribir y el nacimiento del correo electrónico.

27/09/2026 5 min de lectura
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La usamos para escribir un correo electrónico, mencionar a alguien en una red social o identificar una cuenta. La @ parece uno de los símbolos más propios de la era digital, pero su historia comenzó siglos antes de las computadoras y podría estar relacionada con una antigua vasija utilizada para transportar vino, aceite y cereales.

El recorrido histórico del signo conduce hasta el Mediterráneo y las ánforas, recipientes de cerámica empleados desde la Antigüedad para almacenar y comercializar productos.

Con el tiempo, el ánfora también llegó a utilizarse como unidad de medida. La necesidad de comerciantes y encargados de registros de escribirla constantemente habría favorecido su abreviación: una letra “a” rodeada por un trazo, una forma que recuerda notablemente a la actual @.

Una arroba escrita en 1536

Uno de los documentos más importantes para reconstruir esta historia apareció mucho antes de que alguien pudiera imaginar un correo electrónico.

El 4 de mayo de 1536, el comerciante florentino Francesco Lapi escribió desde Sevilla a Roma una carta comercial en la que utilizó un signo similar a la @ para referirse a una medida de vino.

Es uno de los primeros ejemplos conocidos en los que el símbolo aparece con una función comercial cercana a la que conservaría durante siglos.

Sin embargo, existen registros todavía anteriores.

Un manuscrito búlgaro de 1375 contiene una forma semejante a la @. En ese caso no está claro que tuviera un significado comercial y se considera posible que simplemente fuera una ornamentación utilizada al escribir la palabra “amén”.

La forma del símbolo, por tanto, es medieval como mínimo. Sus antecedentes como abreviatura podrían ser todavía más antiguos.

foto, De la Crónica de Manasés, de hace 165 años, a las máquinas de escribir del siglo XIX.

De las ánforas a las máquinas de escribir

Cuando las ánforas dejaron de formar parte cotidiana del comercio, el signo no desapareció.

Contadores y comerciantes continuaron utilizándolo para relacionar cantidades con precios. Esa función resultó especialmente útil durante la expansión de las máquinas de escribir en Estados Unidos durante el siglo XIX.

Las primeras máquinas tenían un espacio muy limitado para caracteres. Algunas incluso prescindían de teclas específicas para números como el 1 y el 0, que podían reemplazarse visualmente con letras.

La @, en cambio, consiguió conservar su lugar.

Su importancia en documentos comerciales y contables justificaba mantenerla en los teclados. Y cuando las máquinas de escribir dieron paso a las computadoras, el símbolo realizó el viaje junto con ellas.

Allí esperaba su segunda gran vida.

El día que la @ entró a internet

En 1971, el informático estadounidense Ray Tomlinson trabajaba con ARPANET, la red experimental financiada por el gobierno de Estados Unidos que se convertiría en uno de los antecedentes fundamentales de internet.

Tomlinson desarrollaba un sistema para enviar mensajes entre usuarios de diferentes computadoras y necesitaba separar dos datos: quién era el usuario y en qué máquina se encontraba.

Buscó un carácter del teclado que no formara normalmente parte de los nombres.

Eligió la @.

La estructura resultaba además lógica en inglés: usuario@computadora podía interpretarse como “usuario en computadora”.

Con aquella decisión, un antiguo símbolo comercial quedó incorporado al primer sistema de correo electrónico entre computadoras conectadas a una red.

La elección terminaría cambiando para siempre el significado de la @.

Caracoles, perros, monos y hasta un patito

La expansión mundial de internet produjo además una curiosidad lingüística.

No todos llaman “arroba” al símbolo.

En Italia es conocido como chiocciola, caracol. En neerlandés tradicional se utiliza apenstaartje, literalmente “cola de mono”. En ruso también recibe el nombre de sobaka, perro. En checo su denominación está relacionada con un arenque enrollado y en griego su forma ha inspirado el nombre de “patito”.

Cada idioma terminó interpretando visualmente el mismo dibujo de una manera diferente.

En español utilizamos arroba, palabra que durante siglos también identificó una unidad de peso y capacidad empleada en España y América.

De mercancías a identidades digitales

La transformación más reciente de la @ probablemente sea incluso más profunda.

Primero representó cantidades y mercancías. Después permitió construir direcciones de correo electrónico. Con las redes sociales terminó convirtiéndose también en una forma de identificar personas.

Una @ seguida de un nombre puede representar hoy una identidad digital completa.

Instagram, X, TikTok, Threads y otras plataformas popularizaron los nombres de usuario encabezados por el símbolo. Elegir ese nombre incluso se ha convertido en parte de la construcción de nuestra identidad en internet.

El pequeño carácter que durante siglos ayudó a comerciantes y contadores a registrar productos terminó sirviendo para identificar a miles de millones de personas en el mundo digital.

Su importancia cultural llegó hasta el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), que en 2010 incorporó la @ a su colección de arquitectura y diseño.

No hizo falta comprar ningún objeto.

El museo incorporó simplemente el símbolo y la historia de su diseño.

La paradoja es difícil de superar: uno de los signos que mejor representa a internet sobrevivió durante siglos antes de que existiera siquiera la electricidad.

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