«Si algo me pasa, fue él»: La acusación contra el general Revoredo que salpica a la PNP tras la muerte de «La China Polo» y el sorpresivo cambio en el alto mando
Poco antes de caer acribillada en Áncash, la periodista denunció que el general PNP Víctor Revoredo ordenó atentar contra su vida. El crimen, la acelerada captura de un sicario extranjero y el intempestivo relevo de Revoredo para dar paso al general Ricardo Espinoza Cuestas en la DININCRI tejen una trama de sombras en el aparato policial.
Poco antes de caer acribillada en Áncash, la periodista denunció que el general PNP Víctor Revoredo ordenó atentar contra su vida. El crimen, la acelerada captura de un sicario extranjero y el intempestivo relevo de Revoredo para dar paso al general Ricardo Espinoza Cuestas en la DININCRI tejen una trama de sombras en el aparato policial.
El asesinato a sangre fría de la periodista y candidata al Gobierno Regional de Áncash, Susy Aponte Polo «La China Polo», ha dejado de ser un caso aislado de sicariato regional para convertirse en un expediente explosivo que compromete directamente a la cúpula de la Policía Nacional del Perú.
Antes de que las balas apagaran su voz en pleno centro de Caraz, la comunicadora dejó un testimonio grabado con nombres, apellidos y cargos institucionales. En sus últimas declaraciones públicas, Aponte Polo reveló haber recibido llamadas de advertencia desde tres penales distintos donde le alertaban sobre un plan letal en marcha.
El señalamiento directo al general Revoredo Sin atenuantes, la periodista responsabilizó al general PNP Víctor Alfredo Revoredo Farfán de encabezar las intimidaciones y maniobras en su contra debido a sus investigaciones sobre corrupción e irregularidades en el aparato estatal.
«He recibido tres llamadas de diferentes penales. El señor Víctor Revoredo Farfán, con nombre y sin miedo. ¿A qué ha tenido tanto miedo? ¿A que le pidan un examen toxicológico, psicológico, examen de alcoholemia? Pues sí, señores, de tres penales he recibido la llamada advertirme que este señor, Víctor Revoredo Farfán, ha ordenado un atentado contra mi persona. Qué casualidad que de tres penales diferentes me hayan llamado. Ya puse las denuncias en las entidades correspondientes», sentenció la comunicadora en una denuncia que hoy retumba como una profecía consumada.
El intempestivo relevo en la DININCRI: ¿Protección o encubrimiento? Tras la conmoción generada por el crimen y el impacto directo de las acusaciones de la víctima, un movimiento en el tablero policial encendió de inmediato las alarmas: el relevo del propio general Revoredo y la acelerada designación del general PNP Ricardo Espinoza Cuestas como nuevo jefe de la Dirección de Investigación Criminal (DININCRI).
La salida de Revoredo del mando operativo en medio de la crisis y la llegada de Espinoza Cuestas oficial con un perfil táctico en inteligencia, pero cuya jefatura arranca bajo la sombra de la desconfianza pública abren interrogantes perturbadoras: ¿Se trató de una remoción técnica para garantizar transparencia o de una maniobra desesperada dentro del alto mando para aislar institucionalmente a Revoredo y contener los daños de una investigación que amenaza con rozar a la propia Policía?
La narrativa del «caso cerrado» A esta sospecha de reacomodo interno se suma la extrema rapidez con la que el Ministerio del Interior anunció la detención de un ciudadano venezolano (L. I. O. D.) con un arma de fuego, presentándolo de inmediato como el presunto ejecutor. La celeridad para encuadrar la tragedia en un episodio común de criminalidad extranjera contrasta drásticamente con el silencio sobre la cadena de mando intelectual denunciada por la víctima.
¿Qué se oculta realmente detrás de la salida de Revoredo y el sorpresivo giro en la cabeza de la DININCRI? ¿Se busca llegar a la verdad caiga quien caiga o se está montando una muralla institucional para blindar a los verdaderos responsables que «La China Polo» se atrevió a señalar antes de morir?