Oro ilegal supera por primera vez al formal en Perú y podría mover hasta US$18 mil millones este año
Por primera vez, el oro de origen ilegal superó al formal en el Perú durante el primer semestre de 2026. El IPE estima que este negocio podría superar los US$18 mil millones al cierre del año.
La producción aurífera de origen ilegal creció 19,4% durante el primer semestre de 2026, mientras la producción formal retrocedió 5,9%. El IPE estima que más de la mitad del oro exportado por el país podría provenir de actividades ilegales.
La minería ilegal alcanzó una dimensión inédita en el Perú. Por primera vez, durante el primer semestre de 2026, la producción de oro de origen ilegal superó a la producción formal, según estimaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE) difundidas este jueves 17 de septiembre.
Entre enero y junio, la producción ilegal aumentó 19,4%, mientras que la producción legal cayó 5,9%. La diferencia entre ambas llegó a 8,7 toneladas de oro a favor de la actividad ilegal. Según los cálculos difundidos, el oro de origen ilegal representó aproximadamente el 54% del volumen exportado durante ese periodo.
El negocio podría superar los US$18 mil millones
Las proyecciones para el cierre del año muestran una brecha todavía mayor. El IPE calcula que la producción ilegal podría alcanzar al menos 110 toneladas y superar las 120 toneladas durante 2026. En ese escenario, entre el 52% y 55% del oro exportado por el Perú tendría origen ilegal.
El valor económico también resulta considerable. Con el elevado precio internacional del oro, las exportaciones de procedencia ilegal alcanzarían por lo menos US$16 mil millones y podrían superar los US$18 mil millones en 2026. El precio promedio del metal se ha situado alrededor de US$4.500 por onza durante el año, aproximadamente 44% por encima del registrado en similar periodo de 2025.
¿Cómo se calcula cuánto oro es ilegal?
El IPE explicó que su estimación compara el volumen de oro que sale del país con la producción que las empresas formales reportan obligatoriamente al Ministerio de Energía y Minas. La diferencia permite estimar el mineral cuyo origen no puede ser explicado mediante los registros oficiales.
Carlos Gallardo, gerente general del IPE, señaló además que parte de este oro puede terminar ingresando a circuitos formales de comercialización mediante documentación asociada a operadores inscritos en el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo).
El escenario plantea un desafío especialmente importante para las regiones mineras del país: mientras la producción formal debe cumplir obligaciones ambientales, laborales, tributarias y administrativas, una parte creciente del oro que finalmente llega al mercado estaría siendo extraída fuera de esos controles.