El día que un aviador italiano conquistó los cielos de Pasco
En 1921, el aviador italiano Giovanni “Giannino” Ancillotto cruzó los Andes y aterrizó en Quiulacocha, estableciendo un récord mundial de altura. Su hazaña constituye el primer capítulo de la historia aeronáutica de Pasco y el antecedente simbólico del proyecto del Aeródromo de Vicco.
En 1921, Giovanni “Giannino” Ancillotto cruzó los Andes desde Lima y aterrizó en las pampas de Quiulacocha, a más de 4.300 metros de altitud. Su histórica travesía abrió el primer capítulo de una aspiración que hoy continúa con el proyecto del nuevo Aeródromo de Vicco.
Por el Dr. Santos S. Blanco Muñoz
Adaptación editorial: Pasco4380
El 2 de mayo de 1921, cuando la aviación todavía daba sus primeros pasos en el mundo, un pequeño avión apareció sobre el cielo de Cerro de Pasco. A sus mandos estaba Giovanni “Giannino” Ancillotto, un reconocido aviador italiano que acababa de atravesar la cordillera de los Andes desde Lima.
Después de aproximadamente una hora y media de vuelo, Ancillotto realizó varias evoluciones sobre la ciudad y aterrizó en las pampas de Quiulacocha, ubicadas a unos 4.330 metros sobre el nivel del mar.
La proeza estableció entonces un récord mundial de aterrizaje en altura y convirtió a Cerro de Pasco en escenario de uno de los episodios más importantes de la aviación sudamericana.
El “Titán de los Aires”
Ancillotto había nacido el 15 de noviembre de 1896 en San Donà di Piave, provincia de Venecia, Italia. Inició estudios de Ingeniería en el Politécnico de Turín, pero la Primera Guerra Mundial cambió el rumbo de su vida.
En 1915 se alistó como voluntario y comenzó su formación como piloto militar. Durante la guerra obtuvo once victorias aéreas reconocidas y recibió una Medalla de Oro y tres Medallas de Plata al Valor Militar.
Una de sus acciones más recordadas ocurrió el 5 de diciembre de 1917, cuando atacó un globo de observación austrohúngaro conocido como Drachen. Ancillotto atravesó con su avión la masa de fuego producida por la explosión y, pese a sufrir quemaduras y daños en la aeronave, consiguió regresar a su base.
La hazaña le valió el sobrenombre de “Cazador de Dragones”. La Aeronáutica Militar italiana aún conserva su memoria como uno de sus aviadores más destacados.
Después de la guerra, Ancillotto participó en vuelos destinados a demostrar las capacidades de la industria aeronáutica italiana. En ese contexto llegó a Sudamérica para promocionar los aviones de la empresa Ansaldo.

La travesía hacia Cerro de Pasco
La mañana del 2 de mayo de 1921 despegó de Lima en un avión Ansaldo A.1. Para llegar a Cerro de Pasco tuvo que volar a una altitud media cercana a los 5.500 metros y alcanzar aproximadamente los 7.000 metros al superar las mayores elevaciones de la cordillera.
Tras aparecer sobre la ciudad, aterrizó en Quiulacocha. La población cerreña recibió al piloto con entusiasmo. Desde las pampas fue trasladado a Cerro de Pasco, donde autoridades y vecinos lo homenajearon por haber completado una travesía considerada extraordinaria para la época.
Al día siguiente recibió una medalla de oro dedicada al “héroe de los Andes”. El 3 de mayo emprendió el regreso y aterrizó en Maranga, Lima.
En el Perú fue aclamado como el “Titán de los Aires”. Más de un siglo después, la propia Aeronáutica Militar italiana recuerda que aquel vuelo le permitió alcanzar el récord mundial de aterrizaje a gran altitud.
De Quiulacocha a Vicco
El vuelo demostró que era posible establecer una comunicación aérea entre la costa y la sierra central, pese a la accidentada geografía y las condiciones de altura.
Las pampas de Quiulacocha funcionaron como el primer campo natural utilizado para aterrizar cerca de Cerro de Pasco. Con el paso de las décadas, la expansión de los depósitos de relaves mineros en la zona redujo las condiciones que habían permitido emplear aquel espacio, según la investigación histórica del Dr. Santos Blanco.
La necesidad de contar con una nueva infraestructura llevó posteriormente a habilitar la pista de Vicco, en las llanuras de la meseta de Bombón. Aunque sus operaciones fueron limitadas, el aeródromo mantuvo viva la aspiración de conectar Pasco por vía aérea.
Esa posibilidad cobró nuevo impulso el 27 de febrero de 2026, cuando el Ministerio de Transportes y Comunicaciones otorgó la autorización para ejecutar el proyecto de mejoramiento y ampliación del Aeródromo de Vicco.
La propuesta considera una inversión de S/137 millones, una pista pavimentada de 3.050 metros, torre de control, terminal de pasajeros y plataforma para aeronaves. Según el MTC, la infraestructura podría recibir aviones de hasta 50 pasajeros y beneficiar a cerca de 270.000 ciudadanos.
Sin embargo, la autorización constituye únicamente un paso administrativo. Pasco todavía necesita asegurar el financiamiento, la ejecución de la obra y las condiciones operativas necesarias para establecer servicios aéreos regulares.
Una historia que espera continuar
Giovanni Ancillotto falleció el 18 de octubre de 1924, a los 27 años, debido a un accidente automovilístico ocurrido en Caravaggio, Italia.
Su paso por Pasco fue breve, pero dejó una huella que ha sobrevivido durante más de un siglo. Su aterrizaje en Quiulacocha no fue solamente una proeza individual: representó el inicio simbólico de la historia aeronáutica pasqueña.
De aquel frágil avión que cruzó los Andes en 1921 al proyecto del nuevo Aeródromo de Vicco existe una misma aspiración: vencer el aislamiento geográfico y conectar a Pasco con el resto del país.
La historia ya tuvo su primer vuelo. El desafío pendiente es lograr que Vicco finalmente pueda despegar.
Nota editorial
Este artículo forma parte de una serie de biografías de personalidades vinculadas a la historia de Pasco, elaborada por el Dr. Santos S. Blanco Muñoz como parte de un próximo libro. La investigación comprende la recopilación y restauración tecnológica de fotografías históricas con el propósito de preservar la memoria documental y fortalecer la identidad cultural de Cerro de Pasco.
Fuentes: Aeronáutica Militar de Italia, Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Società Italiana Aviazione Civile e investigación histórica del Dr. Santos S. Blanco Muñoz.